3J #NiUnaMenos: estallamos los parlantes al grito de PAREN DE MATARNOS

El movimiento #NiUnaMenos nació ante el hartazgo frente a la violencia machista, conformado por identidades sumamente heterogéneas pero que encuentran la unidad a la hora de luchar por la causa común de erradicación de todas las formas de violencia por motivos de género. En lo que va del año, los observatorios feministas sobre este tema en particular, han registrado más de 100 femicidios y trans travesticidios en la Argentina.

En los grandes medios de comunicación la violencia machista se ejerce produciendo discursos que generan opinión pública y un supuesto sentido común que tiene cauce en las grandes marchas y movimientos antiderechos, pero también en las grandes cúpulas de la justicia argentina y en las fuerzas de seguridad.

Los medios hegemónicos tienen una paupérrima actuación a la hora de abordar noticias con perspectiva de género y son la fiel reproducción y perpetuación de este mensaje. Estos apelan a detalles morbosos -que en muchos casos sirven de guía para potenciales feminicidas- e “informan” poniendo el foco en atraer espectadores, haciendo un espectáculo del crimen y generando una promoción del mismo. Por más de que al agresor se lo presente como un monstruo, es un monstruo potente, y para muchos varones demostrar esa potencia es la meta. El medio es ejercer y perpetuar prácticas violentas de todo tipo hacia las mujeres e identidades feminizadas.

Presentan la violencia como producto de un vínculo enfermo entre la mujer y el hombre, llevando el conflicto a la esfera de lo privado y aislándolo de su contexto social. Se habla de los hechos como “excepcionales”, cuando las formas de violencia que atentan contra la salud integral y familiar de las víctimas son temas de salud pública y también de la justicia, y están enmarcados en una sociedad que reproduce la desigualdad de género a muchas escalas.

Los medios muestran el rostro y el nombre de las víctimas, y nunca el del victimario, revictimizan a quienes padecieron abusos reproduciéndolos una y otra vez, ponen la responsabilidad de la violencia en las víctimas por cómo van vestidas, el horario en el circulan por los espacios públicos y el estilo de vida que llevan, se desvía el problema a la esfera de lo privado cuando es problema de orden cultural y público.

Gracias a la creciente mirada crítica de la ciudadanía y a gobiernos progresistas, hay una voluntad de cambiar el rol de los medios de comunicación. En este contexto surge la necesidad de la aplicación de la #LeyMicaela en todos los medios del país. La formación de lxs profesionales de la comunicación en materia de género es fundamental para empezar a erradicar de raíz los discursos machistas y para lograr un cambio profundo que traiga consigo el tratamiento con respeto, empatía y profesionalismo de las noticias relacionadas con femicidios y trans travesticidios. Creemos que es responsabilidad del Estado y de sus funcionarixs alentar a la formación a periodistas y directivxs de los medios en materia de protocolos y manuales de ética con perspectiva de género. Esto, teniendo en cuenta que la mayor parte de los dueños de los medios y sus directivos son hombres, y son quienes toman decisiones.

De esta forma será posible construir una herramienta que permita a lxs periodistas desarrollar prácticas que privilegien la responsabilidad social, y que sirvan como disparador a las audiencias para la reflexión crítica de una sociedad que vive inmersa en la naturalización de las violencias por motivos de género.

Pedimos la aparición con vida de #Tehuel . Que tanto los medios como la población toda siga exigiendo su aparición, el efectivo tratamiento de la causa por tratarse de un hombre trans, y la respetuosa difusión sobre el caso.

¡Vivxs nos queremos!